Se ha probado que el ozono es eficaz en la desinfección de hongos, bacterias y virus. En el caso de estos últimos, el gas ataca a la cadena genética del virus (ADN o ARN) provocando la desnaturalización de sus proteínas e impidiendo que el virus pueda reproducirse.

Su principal ventaja es que no deja residuos tras la desinfección pues se convierte en oxígeno y también elimina los malos olores. Además, se trata de un proceso sencillo, rápido y relativamente barato. Al ser un gas, el ozono actúa sobre cada rincón del habitáculo, incluyendo superficies y tejidos, lo que garantiza su efectividad con periodos de desinfección de 15 o 20 minutos.

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¿Por qué se usa el ozono contra el coronavirus?